A solas con Infobae, Julieta Kemble habló de su vida y su nuevo rol de panelista de TV
A solas con Infobae, Julieta Kemble habló de su vida y su nuevo rol de panelista de TV

Es la admiradora número uno de su padre, el artista plástico Kenneth Kemble y la mujer del polista Justo Saavedra. Madre de tres hijos adolescentes, Julieta Kemble heredó el carácter provocador y confortativo de su padre y no tiene pelos en la lengua para asegurar que "la Argentina es un país muy ingrato con los artistas".

Como suele verse en las películas, cuando su padre estaba muy enfermo, su novio en ese momento le pidió de rodillas "la mano de su hija". Kenneth Kemble falleció el 30 de abril de 1998 y ella se casó el 10 de diciembre de ese mismo año. Este año se cumplieron 20 años de la muerte del artista y Julieta y Justo celebrarán 20 de casados.

Vivieron en Ginebra, Madrid, Francia y Londres. Hacia donde el polista debía trasladarse para jugar lo acompañaba su familia. Mientras los hijos fueron chicos viajar e instalarse en diferentes partes del mundo en familia era un plan, pero a medida que fueron creciendo se quedaron en la Argentina y sólo viajan por placer.

Mi padre escribió en el Herald, era crítico de arte, decía lo que sentía, lo escribía y lo publicaba, siempre fue un tipo provocador y confortativo

Extravagante y singular, hace caso omiso a quienes remarcan su pronunciada delgadez y con la seguridad de quien se sabe diferente, llegó a la entrevista con Infobae en el hotel Four Seasons con un look casual pero elegante, con zapatillas y camisa.

Tan amante de los gatos (tiene 14) como de los desafíos, Julieta integra el panel de Incorrectas, el programa que conduce Moria Casán todas las tardes por el canal América. Y aunque es su primera experiencia televisiva, ella se siente y se desenvuelve con total naturalidad.

– Hablemos de tu look. No pasás inadvertida, ¿cómo te definirías a la hora de lookearte?

– Creo que una va aprendiendo a lookearse con el tiempo y últimamente priorizo estar cómoda. Me cuesta mucho el tema de estar fajada o con zapatos que no se puede caminar. Hoy hago prevalecer la comodidad, estar cómoda, y las zapatillas gracias a Dios volvieron a ponerse de moda y hoy es posible llevarlas en un outfit que no necesariamente sea deportivo. Me parece que el ser humano va a tender cada vez más a estar cómodo.

Julieta Kemble: “Creo que soy una buena madre, estoy muy informada de todo”
Julieta Kemble: “Creo que soy una buena madre, estoy muy informada de todo”

– Tu familia está compuesta por tu marido y tres hijos adolescentes, ¿qué hay de cierto en que gustan de viajar todos juntos por todo el mundo?

– Eso fue cambiando un poco. Mi marido es polista y, desde que lo conozco, en general, se iba seis meses al año a jugar a Europa. A lo largo de la vida yo lo he acompañado mucho, poquito y nada, según mis obligaciones.

En un momento yo estaba estudiando y no quería dejar los finales, entonces me quedaba, o cuando estaba embarazada a punto de parir no viajaba. Ahora, el que dejó de viajar es él, entonces los viajes los hago yo con los chicos. Son viajes más familiares de placer que de acompañarlo a Justo, mi marido.

– ¿Cómo sos como mamá?

– Soy muy divertida, bastante compinche de mis hijos. Ellos me tienen bastante confianza, aunque les doy bastante vergüenza también. Creo que soy una buena madre, estoy muy informada de todo y me parece que esa es la clave: el diálogo. Me parece que todo pasa por hablar de todo; cuando viajamos hablamos mucho y ahí nos relacionamos de otra manera.

A lo largo de la vida he sabido delegar ciertas cosas que no creí tan tan fundamentales, por ejemplo, yo no le preparo la lanchera a Amalia (su hija, de 13 años), pero sé qué le compré para que le armen la vianda. También he cocinado mucho en otra época, ahora cuento con la ayuda de Ángela, que cocinamos juntas y a veces delego.

Julieta Kemble se casó con Justo Saavedra en diciembre de 1998
Julieta Kemble se casó con Justo Saavedra en diciembre de 1998

– ¿Qué es lo que más te gusta hacer con tus hijos?

– Me gusta mucho viajar. Generalmente no tiene que ver con ir a una playa paradisíaca, si no más bien con recorrer ciudades, hacemos viajes más culturales. Ahora en breve tenemos un viaje que me tiene en una especie de panic atack, que ya voy a superar, que es a Japón. Todo surgió porque mi hija me pide conocer ese país hace dos años; es todo un desafío viajar con chicos.

– Estás muy relacionada con el mundo del arte desde pequeña por tu padre. ¿Cómo es ser la hija de Kenneth Kemble?

– Hace 20 años que mi padre murió y yo me ocupo de su obra; que no es sólo las obras plásticas, como las pinturas y los objetos, sino de todo su archivo. He armado libros, muestras y tambien doy el permiso para que publiquen imágenes en libros afuera, en catálogos, ahora hay una muestra de arte moderno que viene de Frankfurt que es muy interesante y me estoy ocupando de eso.

Kemble fue uno de los grandes vanguardistas argentinos, un motor del movimiento de arte informalista desde la década del 50
Kemble fue uno de los grandes vanguardistas argentinos, un motor del movimiento de arte informalista desde la década del 50

– ¿Creés que tu padre tiene el lugar que se merece en el mundo del arte?

– No, todavía no. La Argentina es un país muy ingrato con los artistas, es todo muy difícil.

– ¿Por qué sentís eso?

– La verdad creo que tenemos una cuestión idiosincrásica muy complicada, somos un pueblo complejo y no amamos como decimos que amamos lo propio. Decimos que amamos pero no lo acompañamos afuera, no salimos con orgullo de lo propio. Nosotros tenemos un bagaje cultural en el arte plástico de la época de los 60 que es reconocido mundialmente como uno de los centros de rupturas artísticas; lo miran afuera, lo escriben afuera, y acá nos cuesta.

– ¿Y por qué creés que ocurre eso?

– Porque los empresarios argentinos, en realidad tienen obras de Kemble para colgar en el living de la casa, pero después no tienen la iniciativa de hacer un libro, por ejemplo. Afuera la gente es más filantrópica, te acompaña más en el proceso. Mi padre era un artista, un maestro que ya murió hace 20 años, es un gran artista, recontra conocido, pero le falta todavía un mayor reconocimiento.

Julieta Kemble heredó el carácter provocador y confortativo de su padre
Julieta Kemble heredó el carácter provocador y confortativo de su padre

– Podría decirse que esa es tu lucha…

– Es una lucha que por momentos uno le pone mucha energía, como me imagino pasará en todos los ámbitos, y por momentos te dan ganas de largar todo. Por ejemplo, mi padre nunca tuvo una muestra en el Museo de Bellas Artes. Mi padre escribió en el Herald, era crítico de arte, decía lo que sentía, lo escribía y lo publicaba, siempre fue un tipo provocador y confortativo, entonces que no me hagan una propuesta para hacer una mega muestra de Kemble, ¿en qué país se explica? Un artista que hizo toda su trayectoria en la Argentina, no se entiende que no venga la institución a ofrecerte eso, no, hay que pedir, tocar la puerta, explicar, vender la idea digamos. Bueno todo ese trabajo es el que vengo haciendo, y a veces es frustrante. En más de una oportunidad pensé en agarrar toda la obra del país y llevármela.

¿Vos sabés que la familia de Bioy Casares estuvo a punto de llevarse todo su archivo y alguien se enteró y lo freno? Ese tipo de cosas pasan en la Argentina, los científicos se tienen que ir a trabajar afuera; yo sigo intentando y haciendo las cosas, pero no es fácil y sigue siendo complicado y complejo.

Desde mayo, Julieta Kemble integra el panel de Incorrectas, el programa que conduce Moria Casán
Desde mayo, Julieta Kemble integra el panel de Incorrectas, el programa que conduce Moria Casán

– Sos muy flaca, todo el mundo te lo dice, ¿creés que tu estado físico genera preocupación?

– Sí, soy muy delgada lo cual es verdad que no es siempre sinónimo de buena salud, pero también hay un prejuicio muy grande con eso. Pero ya llega un momento en que pienso que yo también estoy siendo discriminada, porque en algún punto que todo el tiempo te digan 'qué flaca sos', 'qué flaquita, comés bien?' me hace pensar eso. Si yo fuera gorda la gente tendría un poco más de cuidado con hablar de mi aspecto.

Hoy tengo 47 años, tengo buena salud, buen pelo, buenos dientes, como bien. Mi padre era esquelético alto, mis hijos son todos flacos. En verdad soy bastante sana, hace 25 años que no como carne ni pollo. Soy muy flaca, me gustaría tener más curvas, entonces llega un momento en que hincha que todo el tiempo me lo marquen, porque ¿qué quieren que haga?

– ¿Cómo te sentís con Moria todas las tardes?
– Es una nueva experiencia, yo creo que tendría que haber trabajado en la tele desde hace mucho tiempo porque es algo muy natural en mí.

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