Café con leche, Espresso, Latte, Cappuccino, Macchiato, Mocha, Lágrima y Americano. Con crema, espuma, caramelo o chocolate. Las combinaciones y variedades continúan, se mezclan, fusionan y reinventan y eso tiene mucho que ver con la mano que los prepara.

En los últimos años, Buenos Aires se sumó a una tendencia innovadora a la hora de preparar café. Los cursos de baristas y sommeliers que se especializan en esta infusión, despertaron la curiosidad de los fanáticos y llegaron para quedarse.

Marcos de Lauretis, Sommelier de Café, cuenta que cada vez hay más gente que quiere estudiar, aprender sobre diferentes formas de beberlo, identificar las mejores calidades y conocer las características de los diferentes tipos de granos.

"El significado del café para los argentinos proviene de nuestros padres y nuestros abuelos de descendencia italiana. Ellos tuvieron una gran influencia en la forma de prepararlo, en las costumbres y en el hábito de compartir. Esta es una de las razones por las cuales esta bebida está tan arraigada en nuestra cultura", aseguró en diálogo con Infobae.

Los comerciantes venecianos fueron los primeros en llevar el café a Europa en 1615
Los comerciantes venecianos fueron los primeros en llevar el café a Europa en 1615

Pero esta pasión que tenemos y compartimos está en manos de especialistas, y la diferencia -definitivamente- es algo que se ve, se siente y se disfruta. Un barista, más que un profesional dedicado a la creación y elaboración de recetas, es un experto en todos los procesos, desde la semilla hasta la taza.

Justamente el eslabón más importante es la materia prima, es decir, el grano de café. "El producto final depende en gran parte de este elemento que se va sumando a una larga cadena", explicó de Lauretis.

Darle importancia a los sentidos cuando elaboramos un buen café es imprescindible. Todos funcionan como un "equipo" y no serían lo mismo si se los evaluara de forma autónoma

Las semillas se escogen observando aquellas de cafetos más sanos y de mayor producción
Las semillas se escogen observando aquellas de cafetos más sanos y de mayor producción

Claves para reconocer un buen café

–  La vista indica la calidad del grano, su nivel de tostado, la homogeneidad, el empaque y por sobretodo el profesionalismo del barista.

El olfato denota los aromas producto de su tostado y molienda.

– El tacto determina el grosor del grano, fundamental en la realización de la bebida. También se chequea la frescura y calidad de la materia prima.

–  El oído forma parte del mundo de los sonidos: el café recién molido y el sonido de la preparación contribuyen a ese ritual cafetero.

– El gusto es la evaluación final y muestra qué tan buena fue la selección y mano del barista.

Tips y consejos para preparar el mejor café

El tostado es un proceso mediante el cual la almendra o grano verde es sometido a un proceso de calentamiento
El tostado es un proceso mediante el cual la almendra o grano verde es sometido a un proceso de calentamiento

– Seleccionar los granos de café según el gusto personal (aroma y textura).

– Moler el café: se elige el tamaño de las partículas que se van a utilizar. Lo que se busca es disminuir el tamaño del grano, para aumentar el área de contacto de éste con el agua (varía según las características de la máquina, el método y tiempo de contacto entre el agua y café).

– Si se elige preparar una infusión con leche, la temperatura de la misma no debe superar los 60ºC . Actualmente, todas las máquinas incluyen una lanceta o un vaporizador con el que se pueden espumar leche, pero si no lo incluye hay que controlar que no hierva.

En cuanto al empleo de azúcar o edulcorante, los especialistas recomiendan no colocar ni una ni otra, de esta forma se puede disfrutar al 100% sin la intervención de ningún aditivo.

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