Lilita Carrió se fue enojada. Al lado, un pañuelo verde en una banca de Cambiemos. (Adrián Escandar)
Lilita Carrió se fue enojada. Al lado, un pañuelo verde en una banca de Cambiemos. (Adrián Escandar)

Atento a la fractura que se originó en su propio electorado, el Gobierno quiso mantenerse al margen del áspero debate que se dio en la Cámara de Diputados y decidió no hacer ningún comentario a la media sanción de la ley de aborto seguro, legal y gratuito que se logró en la mañana de hoy. "Ninguna repercusión", comentó un vocero habitual. Al lado de Mauricio Macri dijeron que "el Presidente no vio el debate, si tuvo información fue a través de lo que le transmitió Marcos (Peña)".

El Gobierno buscó exhibir de todos los modos posibles su equidistancia de ambas posiciones. Macri convocó a los líderes parlamentarios de la discusión en Diputados, Daniel Lipovetzky (a favor) y Carmen Polledo (en contra), para pedirles que no se peleen. El jefe de Gabinete, en diálogo con los periodistas de Casa Rosada, ratificó esta misma semana que "los diputados de Cambiemos tienen autonomía para votar".

Daniel Lipovetzky votó a favor. Guillermo Montenegro, en contra. (Adrián Escandar)
Daniel Lipovetzky votó a favor. Guillermo Montenegro, en contra. (Adrián Escandar)

A pesar de eso, fueron varios los legisladores que esperaban un llamado de la Casa Rosada que no existió. Varios intentaron comunicarse con distintas oficinas de Gobierno para recibir alguna bajada de línea, pero nadie les pidió que cambiaran su voto. Es más, trascendió que el Presidente prohibió terminantemente que alguien lo hiciera.

Así y todo, hubo algunos gestos que repercutieron, como el pronunciamiento a favor de la legalización de la periodista Luciana Mantero, esposa de Peña, pero nada más. Hay diputados que pretenden justificar su voto diciendo que fue para beneficiar a la Casa Rosada, pero nadie en Gobierno lo reconocerá en ese sentido.

La jugada de la Casa Rosada fue arriesgada, ya que habilitó el debate en el Congreso de la Nación, haciendo lugar a un reclamo de muchos años que está instalado entre la militancia feminista y en las franjas del electorado más progresista, pero despertó a los sectores más conservadores, votantes naturales del PRO, que se organizaron con talento y profesionalismo para generar una opinión pública de rechazo, que casi logra frenar la iniciativa en la Cámara baja.

La diputada radical jujeña Silvia Martínez recibe las felicitaciones por la aprobación, pero no de todos (Adrián Escandar)
La diputada radical jujeña Silvia Martínez recibe las felicitaciones por la aprobación, pero no de todos (Adrián Escandar)

El Gobierno jugó al límite. Si el respaldo a favor de la legalización del aborto hubiera sido abrumador en las encuestas y en Diputados, es probable que hubiera dado señales más claras. Como no fue así, se mantuvo absolutamente equidistante. Y las cosas le resultaron bien. Ahora, la pelota está del lado de Cristina Fernández de Kirchner y los senadores peronistas.