Después de 32 años al frente del poderoso sindicato de Comercio, Armando Cavalieri anticipó que dará un paso al costado. Con un frente judicial complicado, Cavalieri habría recibido algunas sugerencias de hombres vinculados con el Gobierno de impulsar un recambio generacional en el sindicato con más afiliados del país.

En las últimas horas se sucedieron las reuniones en las oficinas del Sindicato de Empleados de Comercio. El gremialista juntó allí a sus dirigentes más cercanos y les anticipó la decisión de abandonar el sillón que ocupa desde hace más de tres décadas.

Cavalieri tiene buena relación con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y era amigo de su padre. El 9 de marzo, el sindicato de Comercio acordó un aumento del 15%, que se efectivizará con un 10% a partir de abril y el 5% restante, desde agosto próximo. Contempla una cláusula de revisión en enero de 2019.

Cavalieri cree que es el momento de dejar la jefatura del sindicato para evitar un desgaste innecesario. Y hay una serie de dirigentes de su gremio a los que ve con capacidad de liderazgo. Entiende también que su decisión podría leerse como un gesto en dos sentidos: hacia el Gobierno, que pide nuevos sindicalistas; y hacia el interior del universo gremial, donde reclaman lugar para los más jóvenes.

El mercantil, a cargo del gremio desde 1986, le habría confesado a su círculo más íntimo su intención de festejar su cumpleaños 85 con quien salga elegido como su sucesor en las elecciones que se realizarán en los próximos meses.

Al momento de tomar la decisión pesó también la imputación que se conoció la semana pasada en la causa que lo investiga por un presunto fraude millonario en la Obra Social de Empleados de Comercio
y Actividades Civiles (Osecac).

Además de Cavalieri, fueron imputados por el delito de defraudación los dirigentes de la obra social Carlos Alfredo Bélz, Pedro Ángel Mezzapelle, Daniel Andrés Ruberto, José Luis Oberto y Carlos Alberto Restivo, aunque ninguno se encuentra detenido.

La idea del jefe sindical es resolver sus asuntos con la justicia y quedar como un hombre de consulta para quien asuma al frente del sindicato.

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