En estos días, Edward Snowden, el topo de la CIA, dijo: "Facebook es una compañía de vigilancia rebautizada como red social". El cofundador de WhatsApp, por su parte, expuso: "Llegó el momento" de borrar Facebook. Asimismo, vimos fuertes caídas en la Bolsa de la compañía. ¿Qué le está sucediendo?

Uno de los errores más graves de Facebook de los últimos años fue colaborar, con o sin intención, con Rusia para favorecer a Donald Trump en su campaña electoral del 2016, principalmente mediante la proliferación de noticias falsas y engañosas, avisos publicitarios pagados teóricamente por el gobierno ruso y cientos de miles de comentarios de trolls que contribuyeron a manipular la opinión pública y agrandar la brecha entre los norteamericanos.

Ahora no solo se vinculan estas colaboraciones de la empresa con la campaña de Trump, sino también a la campaña del Brexit del Reino Unido, la elección de Mauricio Macri y la actual campaña presidencial de México.

Básicamente, Facebook como compañía, incluyendo Instagram y WhatsApp, recolecta permanentemente una inmensa cantidad de información sobre nosotros (ubicación, edad, amigos, me gusta, etcétera). Con esta información, mapean rasgos de personalidad que les permiten conocer de forma específica "características explotables". Con esto, microsegmentan pautas para dirigir mensajes políticos personalizados según los intereses sociales y políticos de cada persona y aumentar así su efectividad para persuadir o disuadir votantes, explotando, por ejemplo, debilidades psicológicas.

Es cierto que noticias falsas, manipulaciones, operaciones y mentiras (ahora llamadas posverdad) existieron siempre, pero la gran diferencia en la actualidad, con la irrupción de la información digital, se debe a dos factores claves: escala y velocidad. Big Data y Real Time. Cualquier persona puede crear cualquier noticia y, potencialmente, hacerla viral en un par de horas.

En tiempos de cambios disruptivos y en la manera de consumo y producción de información, de fragmentaciones sociales, confusión política y posverdades, ser el mayor medio del mundo tiene responsabilidades institucionales que Facebook no quiso asumir. Nadie quiere volver a un mundo sin redes sociales, pero sí existe la necesidad de exigir que empresas como Facebook se hagan responsables de su propio poder.

El autor es un innovador tecnológico, docente universitario y conferencista.