Todas las fotos: VICE
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Durante la mayor parte de su vida adulta, Bahri ha deseado ser un esclavo sexual. Pero sólo pudo vivir su fetiche después de que su familia huyera de Siria y se mudara a Berlín.

Bahri* tenía 18 años cuando estalló la guerra en Siria. Cuatro años después, el estudiante de ingeniería y su familia decidieron huir de su hogar en Damasco para irse a Alemania. Ahora con 25 años, la vida de Bahri no podría ser más diferente de lo que dejó atrás.

Cuando Bahri no está tomando clases de alemán o trabajando en uno de sus dos empleos como barman o encargado de limpieza, le gusta relajarse convirtiéndose en esclavo sexual. "Me gusta que me aten y me golpeen", me dijo. "Además de eso, me encanta cuando me ponen correa y ladro como perro. Me gusta el dolor, siempre y cuando no sea demasiado".

Es un fetiche que ha tenido durante la mayor parte de su vida adulta, pero nunca pudo llevarlo a cabo en Siria, un país con una cultura extremadamente conservadora y religiosa, donde, en algunas ciudades, las personas han sido asesinadas como castigo por su sexualidad. Pero en Alemania puede llevarlo a cabo y lo está haciendo.

Recientemente hablé con Bahri para averiguar cómo era vivir en Siria y cómo Berlín lo ayudó a descubrir su sexualidad.

VICE: ¿Cómo fue no poder vivir tus fantasías en Siria?
Bahri: La vida en Siria era muy difícil porque no hay libertad. Podría haber sido castigado si alguien se hubiera enterado de mis fetiches. Me he sentido así desde que tenía 13 años y vi una película donde había una mujer fuerte y poderosa. Fue entonces cuando me di cuenta de que me gustaba que las mujeres me dieran ordenes. No sabía qué hacer con esos sentimientos en ese momento, así que durante los siguientes cinco años asumí que estaba enfermo. No fue hasta que, a los 18, leí en línea sobre esto y me di cuenta de que no estaba solo. Pero aún lo mantengo en secreto; nunca le he hablado a nadie de esto.

¿Qué cambió cuando llegaste a Berlín?
En Berlín, me hice de una amiga que me confió que era bisexual. Ella confió en mí, así que decidí abrirme y confiar en ella. Fue la primera persona que me explicó que mis fantasías eran completamente normales, y no una enfermedad.

¿Qué es lo que te excita de ser dominado?
Todo. Cada vez que alguien me da una orden, me hace sentir seguro. Ya no soy responsable de lo que sucede, la otra persona lo es. En el momento en que cedo el control, es justo cuando me siento fuerte.

La familia y amigos sirios de Bahri todavía no saben sobre sus fetiches
La familia y amigos sirios de Bahri todavía no saben sobre sus fetiches

¿Cómo fue convertirte finalmente en esclavo sexual?
Conocí a mi primera mistress [mujer poderosa y en control] en línea, pero estaba muy nervioso de verla en persona. Inicialmente, decidimos reunirnos en un bar para conocernos, lo que nos ayudó un poco. Sin embargo, mi corazón aún palpitaba agitadamente mientras nos dirigíamos a su casa. No le dije que era mi primera vez, pero estoy seguro de que se dio cuenta. Una vez que estuve bajo sus pies, me sentí más seguro de lo que me había sentido en mucho tiempo. Felizmente, me habría quedado ahí para siempre.

¿Tu familia y amigos sirios saben sobre tu fetiche?
Mi familia no lo sabe. Cuando estaba en Siria, finalmente le dije a una amiga. Estaba sorprendida pero me apoyó: ella era bisexual y entendía cómo es vivir tus deseos sexuales sólo en línea. Le habría encantado venir a Berlín, pero sus padres no se lo permiten.

¿Acudes con dominatrices?
Sí, he estado con una dominatriz, pero no me gustó de manera particular. No tiene sentido cuando tienes que pagar por ello. Y me resulta un tanto extraño que hagan exactamente lo que les digo.

¿Conoces a muchos otros refugiados que hayan podido vivir su sexualidad con libertad en Alemania?
Tengo un amigo que es gay. En Siria, terminarías en prisión por ello. No puedes vivir tu sexualidad libremente ahí, creces con la sensación de que nunca encajaras. Ahora que estamos en Alemania, somos libres; todo es posible.

¿Cómo reaccionan las mujeres en general cuando les dices que eres sirio?
Ha habido mujeres que simplemente se van. Una vez, conocí a una chica que fue muy amable al principio, pero cuando le dije que era sirio, dijo que no quería hablar con gente como yo. Me acusó de hablar alemán sólo porque sus impuestos pagaban mis lecciones. A veces, simplemente miento cuando la gente pregunta de dónde soy.

¿Te sientes aceptado en Alemania?
Sé que las cosas son mejores aquí en Berlín que en otras ciudades. Aún así, realmente no me siento completamente cómodo aquí. Puedo entender por qué algunos alemanes tienen sus prejuicios: los medios de comunicación siempre hablan de nosotros en forma negativa. Sé que no todos los alemanes son neonazis, al igual que no todos los sirios son criminales.

¿Te gustaría estar en una relación estable?
Sí, pero es difícil encontrar una mujer que quiera ser una mistress. No sé si tendría que dejar de ser esclavo sexual. No podría imaginar tener una novia y una mistress, porque no quiero engañar a nadie. Es por eso que, en este momento, estoy buscando una relación abierta. Espero que en algún punto pueda encontrar una pareja que quiera vivir mi fetiche conmigo.

Publicado originalmente en VICE.com