(Reuters)
(Reuters)

El 4 de enero de 2016 Real Madrid anunció que Rafael Benítez ya no continuaría como entrenador del primer equipo y que Zinedine Zidane ocuparía su lugar. El francés estaba al frente del Castilla, equipo filial del conjunto español, pero en su currículum se destacaban sus cinco años como futbolista del conjunto madrileño.

En aquella etapa, el volante francés había llegado como uno de los "Galácticos" junto al británico David Beckham, el brasileño Ronaldo y el portugués Luis Figo. Durante su etapa, el ex Juventus conquistó una Champions League, una Liga, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa, una Copa Intercontinental, y rápidamente los fanáticos lo adoptaron como ídolo.

(Getty Images)
(Getty Images)

Sin embargo, ahora se enfrentaba a un desafío distinto. Desde el otro lado de la línea de cal, Zidane debía intentar unir las piezas que conformaban el vestuario blanco para armar un equipo capaz de recuperar los principales puestos europeos y el protagonismo que Barcelona y Atlético Madrid le habían usurpado en la Liga.

El elenco de la capital española atravesaba un presente irregular y había acumulado empates con equipos de la talla del Málaga y el Sporting de Gijón, además de derrotas en el clásico ante Barcelona, Sevilla y Valencia, que en la tribuna provocaban más murmullos que aplausos.

(Getty Images)
(Getty Images)

En la era de la táctica y la estrategia, el francés apostó por potenciar las individualidades y rompió con los esquemas de sus rivales a fuerza de actitud y fútbol. Con el croata Luka Modric y el alemán Toni Kroos confeccionó un mediocampo dinámico y eficaz que supo unir a la defensa con el ataque, que hasta ese momento estaban partidas.

Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Garteh Bale conformaron una delantera letal, que tuvo el auxilio de Isco y Álvaro Morata (que se unió a mediados de 2016). Además, en ataque se sumaron el brasileño Marcelo -quien en varias oportunidades se disfrazó de delantero a pesar de ser lateral- y Sergio Ramos, emblema de un equipo que en momentos claves apeló al corazón madridista, que enamoró a los aficionados.

(Reuters)
(Reuters)

Zidane construyó una bestia hambrienta que se alimentó y creció a fuerza de triunfos. En las fechas de La Liga 2015/2016 que le restaban al Real Madrid por disputar, ganó 17, empató 2 y apenas cayó en una oportunidad, pero no pudo evitar quedar en tercera colocación. Con respecto a la Champions League, el francés debutó con un 2 a 0 ante Roma y terminó levantando el trofeo tras vencer por penales a Atlético Madrid.

Tras celebrar esos títulos, el francés encaró la actual temporada con el objetivo de la triple corona. La eliminación en manos del Celta de Vigo en cuartos de final de la Copa del Rey hará imposible ese objetivo, pero este domingo la gloria regresó a Madrid luego de la victoria ante Málaga por 2 a 0, que consagró al Merengue campeón de La Liga con 93 puntos, producto de 29 triunfos, 6 empates y 3 derrotas.

(Getty Images)
(Getty Images)

Además, en la actual Champions League Real Madrid alcanzó la final, que deberá disputar el 3 de junio ante Juventus en Cardiff. En el medio, los de Zidane se deshicieron del Atlético Madrid (4-2 en el global), Bayern Múnich (6-3) y Napoli (6-1) y se convirtieron el equipo más goleador del torneo con 32 gritos.

En 16 meses el francés de 44 años demostró que como entrenador también es un galáctico. Ganó una Champions League, el Mundial de Clubes, la Supercopa de Europa, una Liga, sólo perdió siete partidos, y despertó a la bestia.

LEA MÁS: